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miércoles 3 de noviembre de 2004, 23:00:00
Una semana en Gavarnie
Tipo de Entrada: RELATO | 1523 visitas

¿Qué hacer este verano con una semanita? Unas cuantas preguntas en el foro y... ¡en marcha!

Circo de Gavarnie
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Circo de Gavarnie
Refugio de Serradets a la vista
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Refugio de Serradets a la vista
M. Perdido desde el Taillón
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M. Perdido desde el Taillón
Martes, 7 de la mañana: hacia lo desconocido
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Martes, 7 de la mañana: hacia lo desconocido
9 horas: Espuguettes a la vista
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9 horas: Espuguettes a la vista

 

El domingo 1 de Agosto de 2004, a las 7:50, salimos de casa. A las 10:24 paramos en el Pont de Montanyana a desayunar (259 km.) y tras media hora de descanso, continuamos. A las 13 horas, después de haber entrado en Francia por el Valle de Arán, estamos en Montrejeau (399 km.) y por fin paramos a comer en Argelés a las 14:30. Ya falta poco. A las 16:00 llegamos a Gavarnie; hemos hecho 515 km. en unas 8 horas. Nos instalamos en el único camping que hay allí ?el ?Pain de Sucre?, que está unos 2 km. antes de llegar al mismo pueblo? provisionalmente, porque está teóricamente lleno. 

Una vez montada la tienda, vamos hasta el pueblo y decidimos hacer una excursión al Circo para irnos familiarizando con el entorno; salimos a las seis de la tarde. Estamos casi solos y nos quedamos tan impresionados con el paisaje que nos va a acompañar durante esta semana, que apenas hablamos y no paramos de hacer fotos.
Queda más nieve de la que nos esperábamos. El camino es sencillo; atravesamos una gran explanada donde supongo que tiene lugar el famoso festival de música de Julio. Tras un paseo de unos cuarenta minutos nos presentamos en la Hostelería del Circo. Nos tomamos una cerveza y preguntamos por la dificultad de las diferentes rutas posibles. Nos acercamos un poco más hasta la Gran Cascada ?el salto de agua más alto de Europa, con sus 423 metros? y buscamos con la vista el famoso paso de las Escaleras: sólo se ve el camino que lleva hacia él. El tiempo está inseguro y sabemos que aquí es muy frecuente que llueva cada tarde, así que decidimos volver.
Efectivamente, en el camino de vuelta al pueblo empieza a llover, aunque es bastante soportable. Cuando llegamos al camping la cosa se complica y nos obliga a cenar dentro de la tienda. A las 22:30 nos vamos a dormir porque mañana, sin esperar más, vamos a ir hacia arriba.

Lunes 2 de Agosto. A las 7:30 nos ponemos en pie, desayunamos, preparamos los bártulos para una excursión ligera y a las 8:45 salimos. A las 9:30 aparcamos el coche en la estación de esquí de Gavarnie y empezamos a caminar. A las 11:00 llegamos al Col de Tentes (2.100 m) y vemos que nos hemos vuelto a equivocar, como casi siempre: se podía llegar en coche; en cualquier caso, el camino ha valido la pena porque las vistas eran estupendas. El problema será al volver...
Seguimos caminando, hasta el desvío Bujaruelo-Sarradets donde termina el asfalto, y allí desayunamos a las 11:15. Tras veinte minutos de pausa, enfilamos el sendero hacia el refugio al cual llegamos en una hora de camino.
A las 12:47 mi compañera se va sola hacia la cima del Taillón (3.144 m) porque yo decido quedarme. Mi idea del día de hoy es hacer un calentamiento para la travesía de dos días que hemos pensado hacer mañana; ya tengo una edad... En cambio, ella considera que está lo suficientemente fuerte para llegarse hasta la cima, que nos han dicho que está a una hora y media del refugio. Yo, por mi parte, a las 13:30 vuelvo hacia el coche; en cincuenta minutos vuelvo al Col de Tentes y ahí, haciendo honor a mi ?vaguez?,  pido a un matrimonio valenciano que me baje hasta el coche para ahorrarme la hora larga que me quedaría. Bajo hasta el camping, cambio la tienda de parcela (también me han dicho que esta nueva es provisional), me ducho y vuelvo a buscar a mi pareja. Esta vez sí llego hasta el final de la carretera y allí la encuentro esperándome; son las 17:05. Me cuenta que ha llegado a la cima del Taillón a las 14:10, ha hecho unas fotos, ha comido algo y vuelto a bajar más o menos al cabo de diez minutos. 
A las 15:17 ya estaba en el refugio, donde ha vuelto a comer algo y tras media hora de descanso, ha bajado hasta aquí en una hora. Regresamos a Gavarnie, compramos víveres y volvemos al camping. A las 18:45 empezamos los preparativos de nuestra próxima travesía. Cenamos pronto, a las 20:00 horas, para que cuando acuda puntual a su cita la tormenta diaria, no nos pille con mesa, sillas y demás al aire libre; en efecto, a las 21:30 cae el chaparrón habitual y esta vez doble porque media hora después vuelve a la carga, así que nos vamos a dormir.

Martes 3 de Agosto. A las seis en punto toco diana; hoy es el gran día. Cargamos el coche para llevarlo hasta Gavarnie y salimos a las siete. A las 7:36 empezamos a andar; a las 7:47 vemos el cartel que indica el desvío hacia el refugio de Espuguettes, que pone que se encuentra a dos horas de camino.
Llegamos a las 9:16, no está nada mal; aquí empieza a tocar el sol y es el sitio perfecto para desayunar y preguntar por el camino para llegar hasta los Astazus, que se alzan frente a nosotros. El camino lógico lo vemos muy largo pero el guarda nos advierte de que si pretendemos acortar, es factible, pero por un camino de rebecos, sin señal alguna. Tomamos la decisión con mucha calma y optamos por lo seguro; vamos a subir por el sendero que lleva a la Hourquette d?Alans, que es el collado que nos separa del circo de Estaubé.
Salimos a las 10 y llegamos a dicho paso en una hora exacta. Paramos a beber, ahora ya hace mucho calor; hablamos con la guía de un grupo que está haciendo el GR de los Pirineos y que más o menos nos orienta. Cuando ya llevamos mucho camino en solitario, nos desorientamos y el mapa no nos ayuda mucho; afortunadamente, viene alguien detrás así que esperamos a que nos alcancen. Como resulta que van en dirección a Tucarroya, que es lo más próximo a nuestro destino inicial, los seguimos. Nos espera una pendiente muy pronunciada con una canal llena de nieve. Al acercarnos vemos que se puede subir por el lado, aunque es piedra suelta, lo que hará nuestra ascensión durísima y eterna. Por fin, a las 13:30 conseguimos alcanzar la famosa Brecha de Tucarroya. Rodeamos el pequeño refugio para ir hacia la entrada y nos quedamos boquiabiertos ante la vista: ¡el glaciar del Monte Perdido! ¡de nuevo! ¡y hay muchísima nieve, el lago de Marboré está medio helado! Los recuerdos de nuestra anterior visita de hace ya dos años vuelven con intensidad y nos emocionamos como niños en día de Reyes.
 
Aquí el tiempo ha cambiado de forma radical y además en la Brecha, al ser un corredor muy estrecho, sopla un viento helado; entramos en el refugio para ver cómo es. Esta muy bien y se ve muy sólido; tiene dos salas, la primera sirve de comedor y la otra es el dormitorio; hay varios gabachos y van llegando más; nosotros, por si acaso, cogemos sitio porque empieza a llover y no está nada claro que podamos seguir, así que hacemos una siesta para reponer fuerzas. Al despertarnos, comemos y salimos a ver qué tal va el tiempo; no mejora en absoluto y todos tienen dudas. Como parece que la mayoría, o quizás todos los gabachos van a quedarse, decidimos seguir; no parece que vaya a desencadenarse una tormenta y no acabamos de estar cómodos ahí dentro, se nota un cierto corporativismo.
A las 16:45 reemprendemos nuestro camino hacia los Astazus, que desde aquí se ve bastante claro. Cuando llevamos caminando una media hora y dejamos el lago atrás, nos cruzamos con un gabacho de cierta edad que baja solo y con el que habíamos coincidido nada más llegar al refugio. Es muy amable y con mi magnífico francés pirenaico conseguimos entendernos: el collado de los Astazus está muy cerca y no tendremos problemas, el camino es fácil y bien marcado;  también nos previene de que sólo hay dos sitios para coger agua. Continuamos la marcha y sobre las 18:00 encontramos un buen sitio para plantar la tienda.

Mientras disfrutamos del paisaje, empieza a tronar y decido buscar un sitio más seguro, o por lo menos más resguardado, así que subimos un poco más.
Descubrimos algún vivac de piedras y pensamos que lo mejor es trasladarnos aquí arriba; si ha habido gente que se ha molestado en hacerlo es que debe ser un buen lugar. Montamos la tienda y cenamos caliente gracias a nuestro nuevo hornillo. El entorno no diré que sea hostil pero sí muy impresionante; estamos absolutamente solos a casi tres mil metros y somos muy pequeños. El único ser vivo que veremos el resto del día es una enorme águila que sobrevuela la zona majestuosamente. Como hace bastante frío y ya no tenemos nada que hacer, nos preparamos para dormir aunque todavía falta mucho para que oscurezca. Son las 21:30; mañana será otro día.

00:30: empieza lo bueno. Me despierta un rayo, acto seguido se oye el trueno y poco después se desata una tormenta de mil demonios. Mercè tiene miedo; yo no, porque he tomado todas las precauciones que debía y creo que estamos bastante seguros. El único problema es que hace mucho viento y puede entrar agua en la tienda por los laterales. Dormimos poco; esto parece una convención de tormentas porque no es una sola, sino varias que vienen y van en distintas direcciones; durante tres largas horas va cambiando el viento, aumentando y disminuyendo la intensidad de la lluvia y el ruido de los truenos y, por fin, sobre las tres y media termina todo.

Miércoles 4 de Agosto. Después de la tormenta llega la calma. Son las 7:30 cuando nos ponemos en pie; revisamos el material, que está algo mojado. Empieza a hacer sol, así que desayunamos, desmontamos la tienda y en tan sólo una hora y cuarto nos vamos hacia el collado de los Astazus, al cual llegaremos a las 9:30, en cuarenta y cinco minutos.
 No vemos el paso para volver a Gavarnie por ningún lado, así que nos conformamos con subir al pequeño Astazu, que está ahí mismo. Es muy aéreo y tiene unas vistas hacia Francia impresionantes. Vemos la cresta que lleva hacia el gran Astazu, pero ahí ya ni se nos pasa por la cabeza atrevernos a subires; ese vértigo...
Bajamos hacia el glaciar de Marboré a buscar con más calma el paso que nos lleve de vuelta a ?casa? por el Circo de Gavarnie. Hay bastante niebla; seguimos unos hitos que desaparecen al llegar al glaciar. Tras un par de intentos, decidimos volver por donde hemos venido... ¡largo camino nos espera!
Por debajo del collado de los Astazus paramos a desayunar; son las 11:00. Ahora se ve el valle de Pineta. Nos vamos tranquilamente hacia el refugio de Tucarroya, al que llegamos a
las 13:00 y como ha vuelto la niebla y no se ve nada, media hora después salimos con intención de llegar al refugio de Espuguettes a comer. Al pasar de nuevo a Francia el tiempo empeora, llueve, hace frío y por culpa de la niebla, nos pasamos de largo el collado de Alans. Subimos a un pequeño puerto y por suerte, en un resquicio de la niebla, vemos el refugio por debajo nuestro; cresteamos hacia el siguiente collado para enlazar con un camino evidente y llegamos a comer a Espuguettes a las 16:30. Cuarenta minutos después salimos hacia Gavarnie; a las 18:05 estamos en el cartel indicador del refugio, ya en el llano, y a las 18:22 llegamos al pueblo. Nos vamos hacia el camping, nos damos una ?superducha?, controlamos toda la ropa mojada, cenamos calentito y a las 21:00 nos preparamos para ir a dormir. Han sido dos días de travesía muy intensos.

Jueves 5 de Agosto. Nos hemos pegado la gran dormida; nos levantamos a las 8 y nos tomamos las cosas con mucha calma. Desayunamos, esperamos a que salga el sol para secar todas las cosas y monto la tienda pequeña para que también se seque. Hoy es un día de recuperación. A las 11:15 nos vamos al circo de Troumouse. Pagamos un peaje para llegar a él de 3,5 ? que vale la pena: se sube en coche por carretera hasta los 2.100m. El circo es grandioso, casi circular; damos una vuelta aproximándonos a La Munia en busca de un paso para subir a las crestas que conforman el circo aunque los que vemos parecen muy difíciles, así que desayunamos, descansamos y tomamos el sol. 
Volvemos al coche y a las 15:30 nos marchamos hacia el circo de Estaubé, que ya vimos yendo y volviendo de la brecha de Tucarroya. Llegamos a la presa del lago y nos cuesta mucho aparcar, está lleno de coches; paseamos, comemos y descubrimos una vista inédita del Monte Perdido con la brecha debajo. Unos españoles que pasan nos hacen una foto a los dos juntos, que quizás sea la primera en toda la semana.
Nos vamos hacia Gedre a comprar provisiones y llegamos al camping a las 19:00 h. Noto que mis piernas aún no se han recuperado de la travesía de dos días. 

Viernes 6 de Agosto. Nos levantamos a las 6:20 y hace un día espléndido aunque fresco; estamos tan sólo a 6º C. Vamos en coche hasta el pueblo y a las 7:30 empezamos a andar. Hoy vamos a intentar subir por las famosas Escaleras del Circo. Llegamos a la Hostelería a las 8:20 y a las 9:05 estamos al pie de las Escaleras.
Empezamos a subir y cuando ya habíamos pasado el tramo más difícil, nos perdemos; por fin, llegamos al refugio de Serradets a las 11:30. Ha sido durísimo, en buena parte debido al hecho de habernos perdido. Descansamos media hora y enfilamos hacia la Brecha de Rolando, a la que llegamos en veinte minutos; son las 12:24. Hace un día espléndido y nos vamos hacia el Taillón; Mercè no tiene ningún problema en repetir. Llegamos a la cima a las 13:37. Comemos, disfrutamos de unas vistas espléndidas y a las 14:05 bajamos. A las 15:01, en menos de una hora, ya estamos de nuevo en el refugio; hacemos una parada en toda regla y a las 15:50 descendemos hacia Gavarnie. Bajamos por el camino que hay antes del Col de Tentes. Lo disfrutamos mucho aunque es largo; una marmota nos acompaña durante unos minutos y le hago un par de fotos. 
A las 17:43 paramos a comer cerca de un cartel que nos dice que el pueblo está a 45 minutos. Disfrutamos de la última vista del Circo y a las 18:23 proseguimos. A las 19:00 llegamos a Gavarnie por una parte del pueblo inédita para nosotros: por la iglesia y su magnífico cementerio; vemos mucha gente y no nos atrevemos a entrar por respeto. He olvidado que es un lugar típico de visita tanto por su belleza como por los ilustres montañeros que reposan en él... ¡qué borrico!  Volvemos al camping.

Sábado 7 de Agosto. Aquí termina nuestra estancia en Gavarnie. Nos levantamos tarde, desmontamos el campamento base y nos despedimos del simpático dueño del camping. Pagamos 60 ? de camping por los seis días de estancia y a las 10:00 volvemos a casa. Llegamos a casa a las 19:15 h. Esta vez hemos vuelto por otro camino: por Foix y entrando a España por Puigcerdà, lo que suponen 421 km, 94 menos de los que hicimos en el viaje de ida. 

 

 

 




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