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sábado 7 de abril de 2012, 10:48:34
Trekking circular a los Annapurnas
Tipo de Entrada: RELATO | 1406 visitas

Ahora que ya se cumple un año de nuestro viaje, cuelgo el relato por si a alguien que quiera hacerlo le es de utilidad.

 

Mercè y yo formamos parte de l'Associació d'Amics del Nepal y tenemos apadrinada allí a una niña, Puja. Gran labor la de esta asociación. Bien, pues con la excusa de querer conocerla en persona ahora que ya es adolescente y debería cursar estudios superiores, nos decidimos a irnos para allí y aprovechar para hacer este trek que muchos llaman "el camino de Santiago" de Oriente.
 
El viernes 1 de Abril de 2.011 a las 12:00 a.m. despegamos del aeropuerto de Barcelona rumbo a Estambul, Nueva Delhi y Kathmandú, es decir, cogiendo 3 aviones pues salía más barato que con Qatar Airlines que hace sólo una parada en Doha. Tras unos vuelos sin más novedad que el pánico a volar de mi compañera Mercè - del cual creo que ha quedado vacunada para siempre tras los 6 vuelos en total - llegamos a destino el sábado 2 a las 9:20 a.m. Nos espera nuestro guía, Sanjaya Lama, contratado desde casa por Internet gracias a una compañera de Madteam - Helena - que nos habló maravillas de él. En el trayecto en taxi hacia Thamel voy recordando mi anterior estancia en Nepal hace ya 18 años mientras Mercè descubre que hay cosas mucho más peligrosas que volar en avión. Nos instalamos en el Utse Hotel, de estilo enteramente tibetano. Sanjaya nos deja el resto de mañana libre y vendrá a recogernos a mediodía para iniciar la ruta turística habitual de la ciudad: dedicaremos la tarde a  conocer a fondo Swayambunath, el templo budista de los monos. Cambiamos euros por rupias para los pequeños gastos: el cambio actual es de 100 rupias por euro. Por la noche cenamos en plan lujazo por 25 euros los dos.
 
Domingo 3, ubicándonos
Seguimos "turisteando" en Boudanath, también budista, y Pashupatinath, uno de los templos hindús más importantes del mundo. Por la tarde alquilamos los sacos de plumas y una chaqueta también de plumas para Mercè y compramos los típicos regalos para la familia y así ya está hecho... 
 
Lunes 4, empieza el trek
A las 6:30 ya estamos desayunando y después conocemos al que será nuestro porteador, un joven de 22 años que se llama Jhalak Lama; está en el hall del hotel mirando nuestras mochilas con mucho interés e intentamos descifrar si es por su poco o mucho volumen. Nos vamos en taxi hasta las afueras de la ciudad, donde está la parada de autobuses; a las 8 a.m. sale el nuestro en dirección a Besisahar, pueblo de inicio de nuestro trek. Mercè no sabe lo que le espera... para hacer los según dicen, 292 Km. se suelen tardar unas 6 ó 7 horas dependiendo del tránsito; nosotros lo hicimos en cinco y media con dos paradas a comer algo. El tránsito en Nepal es para vivirlo y el trasiego de gente dentro del bus, espectacular. En los 12 asientos hubo momentos en que llegamos a ir unas 20 almas, algunas de ellas en tránsito hacia el cielo, es decir, en el techo del autobús. En Internet se pueden encontrar muchos relatos de este viaje que marca a muchos extranjeros: en mi anterior viaje, mi primera experiencia en tan interesante trayecto fue decidirme –justo poner el pie a tierra -por volver en avión a Kathmandú antes que repetir semejante deporte de riesgo y, sin embargo, aquí estoy de nuevo y me temo que esta vez incluso repetiré de vuelta...
A las 13:30 bajamos del Dragon Khan y para celebrarlo nos cascamos una cerveza y dos black teas que nos acompañarán a lo largo de toda nuestra estancia. Por fin, a las 14:30 horas arrancamos: EMPIEZA EL TREK.
Nosotros llevamos mochilas de 25 l. con las cosas del día y Jhalak une las nuestras de travesía a la suya y como guinda pone encima nuestros sacos de dormir. Calculo que el chaval lleva encima más Kg. (25 ó 30) que años (22). Me siento francamente mal y me concentro en las sabias palabras de Mercè: “más vale contratar un porteador y que se gane la vida que destrozarnos nosotros la espalda, que estamos de vacaciones”. A los pocos minutos descubro una vez más el extraordinario sentido común que tiene esta mujer: el tío va como una liebre mientras yo sudo como un gorrino para, simplemente, mantener el paso y la dignidad. Llegamos a Bulbule, que es hasta donde llegan los autobuses por un camino de tierra para los que quieren caminar “algo” menos. A las 17:30, es decir, tras una toma de contacto con el terreno de tres horas, llegamos al final de etapa de hoy, Nagdi, a 880 metros de altitud. A las 20:45 y nos vamos a dormir, adaptándonos al ritmo que nos esperará durante este mes. El plan para mañana es levantarse a las 6:30, desayunar a las 7 y salir a las 7:30 porque tocan 6 horas de excursión. Veremos...
 
Martes 5, cogiendo el pulso al trek
Son las 6:15 a.m. y desde la habitación vemos la primera montaña nevada, el Nakto Danda, de "sólo" 4.838 metros.Desayunamos a las 7 y nos ponemos a caminar media hora después; en una hora y media nos presentamos en Bahundanda (1.300 metros de altitud) donde tomamos el lunch. A las 12:20 proseguimos y tan pronto como a las 13:50 ya llegamos a nuestro destino previsto, Jagat (1.350 m.).En la etapa de hoy hemos subido de 900 a 1.300 m, hemos bajado a 1.000 para cruzar el río por un puente en el que "he flipado" y después hemos hecho una subida durilla por una pista hasta los 1.350 m. Cuando terminen esta pista dándole forma de carretera se podrá acortar el trek para los occidentales "con prisa", cosa que preocupa enormemente a los habitantes de este pueblo que depende exclusivamente de los trekkers. Por la tarde nos dedicamos a pasear por el pueblo, comprar pequeños utensilios de limpieza y enviar algún mensaje a casa desde un cibercafé. Cenamos a las 19 y a las 20:15 al sobre. Vida sana.
 
Miércoles 6, ahora cogiendo el pulso a... ¡los puentes!
A las 6:15 diana y una hora después en marcha hacia Chamgde; previsto una hora, real 45'. El camino sube fuerte por un lado del río, por el otro los militares hacen la carretera que unirá Bulbule con Manang; necesitan hacer muchas voladuras, es una obra importante que esperan acabar en diez años. A las 10:30 llegamos a Tal a por nuestro lunch. Nos quedan dos horas hasta Dharapani, final de etapa a la que llegamos a las 14 horas. Hoy hemos cruzado el río cinco veces pasando tres puentes en los que he pasado no sé si pánico o vértigo... ¡y los que nos quedan! Estamos a 1.900 metros.
 
Jueves 7, un ocho mil
Diana a las 6, chapatis con té para desayunar y salimos. Sobre las 8:30, Sanjay nos dice que miremos a nuestra derecha y alucinamos: ¡el Manaslu! Empiezo a hacer fotos como un poseso aunque luego descubriré que ninguna salió bien y proseguimos dejando atrás el desvío que lleva a este magnífico pico, trek que nos recomienda Sanjay por lo "auténtico" y por lo mucho menos transitado que nuestro camino de Santiago asiático. Poco más adelante y en medio de un paisaje muy verde aparece ante nosotros el Annapurna II. Aunque "sólo" tenga 7.937 metros te deja boquiabierto. Sanjay nos anima a seguir, a partir de ahora iremos viendo el II, el III, el IV... El camino sube fuerte y en una hora llegamos hasta los 2.600 metros. Hoy paramos para nuestro lunch a la hora "normal", a las 12, o sea que hemos hecho una etapa matinal de cuatro horas y cuarto, que era lo que nos esperábamos hacer cada día. Dice Sanjaya que nos queda una hora y media para el final de etapa pero su visión de las cosas es muy particular y muy relativa: hoy, subiendo, me decía que quedaban 30 minutos y al cabo de ese tiempo le volvía a preguntar y me decía que quedaban unos treinta minutos... En cualquier caso, siempre lo hace y dice todo con la mejor voluntad. Nos cascamos la cerveza de rigor y un agua. Por cierto, para pagar Sanjay también gestiona raro los números pero como eso es cosa suya... Salimos a las 12:45 y llegamos a Chame (2.700 m.) a las 14:15, es decir, que por una vez coincide el tiempo dado por Sanjay y el real. Dedicamos la tarde a pasear por Chame, que es muy bonito. También, cómo no, tienen su puente colgante; ya he perdido la cuenta y casi el miedo debido a los que ya llevamos. En el río tienen una fuente termal que casi quema. Hoy cenamos pronto, a las 18:45, una sopa de vegetales muy buena y picante – como  casi todo por aquí – y dal bhat, como todas las noches. Nos vamos a la habitación pronto, a las 20:15 y yo leo hasta las 21:30. Llueve casi toda la noche.
 
Viernes 8, el primer Annapurna
Hoy vamos más relajados de tiempo, salimos hacia Pisang a las 8. La etapa será corta y dura; sube bastante hasta 3.100 metros donde pararemos al lunch. Seguimos cruzando puentes y ya dejo de contarlos. A la izquierda (Oeste) del camino fotografío el precioso pico Lamjung Himal de 6.983 metros; todas las montañas que nos rodean no bajan de los 4.500 m. La temperatura es agradable, hay nubes pero hace sol. Paramos a comer a las once en punto, o sea que hemos tardado 3h 5’. Nos queda sólo una hora de camino y un desnivel de 140 metros. La cerveza aquí vale ya 400 rupias: me hace mucha gracia el precio de las cervezas, es como un recordatorio de que vas subiendo lentamente ya que como todo lo suben a mano, cuanto más alto, más caro... Salimos a las 12 y en la hora prevista de camino llegamos a Pisang. Nos instalamos en un hotel con tropecientos escalones de acceso ya que está por encima del pueblo. Una hora después de instalarnos vamos a visitar el Upper Pisang, el pueblo antiguo, con un bonito templo budista. Tenemos unas vistas perfectas al Annapurna II. Volvemos al lodge y nos vamos a leer a la sala común, que tiene la estufa en marcha porque aquí ya empieza a notarse el frío. Estamos a 3.200 metros de altura y dormiremos en la habitación a 7º C.
 
Sábado 9, muchos Annapurnas
Salimos a las 7:45 con un fuerte desnivel pero luego es llano, todo bosque, muy agradable. A las 9:30 llegamos al pueblo de Humde, con un pequeño aeropuerto, donde paramos unos veinticinco minutos. A las once en punto llegamos al L x L =  lodge for lunch. Tenemos delante el Annapurna IV (7.525 m.) y su espectacular circo lateral que lleva a los tres Annapurna III (7.555 m. de altura máxima), que están tapados por las nubes. A las 12 entramos en Manang, la capital de este distrito nepalí, a 3.540 metros. Nos instalamos en el Yeti Hotel, donde nos pegamos la primera ducha de agua caliente, pero caliente de verdad. Está muy bien el hotel y eso es bueno porque vamos a estar aquí dos días para aclimatarnos a la altura. Estamos más altos que el Aneto, donde hay gente que ya empieza a sentir leves mareos, dolores de cabeza, etc. Nos vamos a merendar antes de las 3, hora en que tenemos una conferencia gratuita para guiris acerca del mal de altura, a cargo de una asociación de médicos voluntarios. La sala es grande y está a tope. Una joven doctora explica todo (en inglés) y nos invita a medirnos la saturación de oxígeno en sangre. Mercè se asusta. Dice la doctora que estar a menos de 90 es justito y menos de 85, peligroso. Mercè está a 92 y Sanjaya y yo a 93. Mercè está, en reposo, a 84 pulsaciones por minuto y Sanjaya y yo a 96. La conclusión es que Mercè está bien aclimatada y nosotros, que parecemos gemelos, también aunque nos dicen que debemos beber 4 litros diarios de agua con azúcar o similar. Tras pagar una pequeña donación por la medición, nos vamos tan contentos. Al salir nieva y Sanjaya nos invita a un té calentito. Nos dice que había un festival de tiro con arco pero con la que está cayendo... Son las 16:30 y no se ve un pepino: nieva fuerte pero dicen que parará. 17:30: sí, ha parado. Mercè ha llamado a sus hijos (300 r.) y se queda más tranquila.
Empieza el concurso de tiro al arco entre locales y nos vamos a verlo. Es muy gracioso pero al margen de ello, tiran bien. Los médicos voluntarios (guiris) juega a bádminton en otro lado del pueblo. Cenamos a las 19 y Sanjay, como siempre, nos hace el briefing de mañana: iremos a un monasterio a cerca de 4.000 metros para aclimatar. Nuestro porteador, Jahlak, tendrá fiesta y nosotros desayunaremos a las ¡8:30!
 
Domingo 10, aclimatando
Pues eso, breakfast a las 8:30 y a las 9:30 excursión de aclimatación a un pequeño monasterio a 3.940 metros de altitud. Compramos 3 litros de agua a 150 rupias en una de las estaciones potabilizadoras de agua neozelandesas que hay distribuidas a lo largo de nuestro trayecto, que forman parte de un proyecto para que los locales obtengan algún beneficio. También existe otro, suizo, en el que hay distribuidas por la zona unas curiosas campanas metálicas que aprovechan la energía solar para calentar agua y demás. Sanjay quemó unos calcetines suyos en una de ellas  al quererlos secar después de lavarlos. En una hora y veintitrés minutos subimos los 400 metros de desnivel. ¡Qué vistas! Tenemos ante nosotros el Annapurna II (7.937 m.), IV (7.525 m.), III (7.555 m.), Gangapurna (7.454 m.), más atrás el Tare Kang (glaciar Dome West de 7.069 m.) y el Tylicho (7.134 m.). Hago también una foto del Khangsar Kang (Roc Noir) de 7.485 metros. Ayer era negro como su nombre indica y hoy blanco por la nevada. Es una montaña sagrada para los locales y en Mayo hacen una fiesta en la que le sacrifican un yak, luego debe ser bastante sagrada. Volvemos al pueblo en 39 minutos. El lunch hoy será tardísimo, a la 1... Por la tarde vamos al monasterio del pueblo pero está cerrado, así que decidimos hacer una pequeña excursión a otro monasterio y al Gangapurna lake. Salimos a las 3 con mucho viento pero hace sol y se está bien. Hacemos varias fotos de los picos, que se ven bien, especialmente el glaciar del Gangapurna. De regreso damos una vuelta por el pueblo y al ponerse el sol a las 17:45 empieza a hacer frío y nos vamos al hotel.
 
El día de aclimatación ha sido bueno. Mañana la cosa ya va en serio. Hoy Mercè está mejor que días pasados aunque prosiguen sus problemas estomacales. Me ha dejado leer su diario y confirmo lo que detecto: no lo acaba de pasar bien, le va todo un poco grande; a pesar de ello hoy ha disfrutado tanto de las vistas desde el monasterio y el lago como de ver a la gente llevar su vida tan pausada y no exenta de felicidad a pesar de lo poco que tienen. Diría que en determinados momentos del día lo pasa bien pero el global del viaje la asusta, además de tener añoranza. Cada día hace el mismo tiempo: por la mañana un sol magnífico que te hace sentir muy bien; a partir de mediodía empieza a hacer viento apareciendo las nubes y hacia la puesta de sol se nubla todo, las montañas se tapan y comienza a hacer frío. Ayer en la habitación estábamos a 7º C, anteayer a 9º C y el anterior a 10º C. En fin, que estamos en Manang a 3.540 metros. Mañana ya veremos en Yak Karkha a más de 4.000... ¿5º C, 3º C?
 
Lunes 11, los yaks
Hoy nos levantamos a las 6:45, desayunamos al cabo de media hora y salimos de Manang a las 7:55. Llegamos a Yak Karkha a las 11:15, fin de etapa teórico a 4.030 metros de altitud. Como hemos llegado muy pronto y nos encontramos bien, Sanjay nos propone seguir hasta Ledar, a sólo 45 minutos y a 4.200 metros. Durante el lunch hemos estado hablando con una mujer canadiense con la que vamos coincidiendo a lo largo de los días. Nos cuenta que es paramédica y que viene de Afganistán, donde estaba por trabajo y se hartó de la poca utilidad que le veía y que lleva 25 años corriendo por el mundo, Somalia incluido. Nos ve fumar y nos recomienda unas pastillas “mágicas” para dejar de hacerlo; nos explica que tanto ella como su padre fumaron durante 25 años y gracias a ellas (Champix) dejaron de hacerlo para siempre. Tomo nota en mi diario y nos despedimos hasta mañana ya que ella se queda y nosotros seguimos hasta Ledar. A las 12:10  salimos y a los pocos minutos... ¡nieva! A Mercè le empieza a afectar el mal de altura y se queja de dolor de cabeza. Vemos los primeros yaks auténticos, no cruzados con vacas ni conejos. Tras los 45 minutos previstos, llegamos a destino. Hemos visto y fotografiado el Chulu West (6.419 m.) magnífica montaña a la derecha de nuestro camino, en medio de un paisaje tibetano, árido y sin árboles. Nos tomamos un té y vamos a ver nuestra habitación. Mercè se queja de problemas con el mal de altura.  Yo todavía sigo fumando, estoy loco; el problema es que me encuentro sorprendentemente bien y no lo entiendo. Son las 14:45 y los problemas de Mercè persisten; dice que esta noche empezará a tomar Diamox para poder dormir ya que ayer tuvo insomnio, otro de los síntomas claros del mal de altura. A las 17, ya de noche, vamos a la sala común; estamos a 10º C y van a encender la estufa. Yo me vuelvo al cuarto para abrigarme más y me fijo que aquí ya no hay electricidad, tiraremos de frontal. Pedimos dos sopas y unas patatas para cenar; me doy cuenta que por primera vez tengo frío, incluso con camiseta térmica y anorak. 
 
Martes 12, viviendo a más de 4.500 metros
Nos levantamos a las 6:50 y compruebo que hemos dormido a 4º C. Desayunamos a las 7:30, compramos aguas por 250 rupias para insistir en nuestra hidratación y a las 8:10 salimos. Vemos con relativa proximidad a los míticos corderos azules del Himalaya, los bharals, que durante un tiempo corrieron peligro de extinción y ahora están protegidos; también vemos muchos yaks pastando en libertad. A las 10 de la mañana llegamos a Thorong Phedi, a 4.540 metros. Sanjay le pregunta a Mercè qué tal se encuentra. Ayer por la tarde se tomó 125 mg. de Edemox (media pastilla), con lo cual volvió a dormir bien y esta mañana se ha tomado ¾. Parece que todo va bien y después de un té y media hora de descanso decidimos seguir hacia el High Camp (4.920 m.), a donde llegamos en una hora. Hace un frío que pela y eso que hace sol. Nos abrigamos con todo lo que tenemos y salimos a dar una vuelta... ¡a fumar un cigarrete! Con el último sol del día y como siempre, empieza a soplar el viento y a nublarse. Subimos solos a una colina de las que rodea el campo base y ¡mierda! Tiene sólo 4.990 metros. Hace mucho frío, hacemos un par de fotos y volvemos. Son las dos de la tarde y ha empezado a nevar. Tenemos la habitación 205, de paredes sólidas con algunos trozos revestidos de madera. Esta noche la rasca va a ser espectacular y de momento tenemos una manta finita en cada cama. Ha estado nevando una hora seguida y está todo blanco. Luego tenemos un rato de sol estupendo, casi hacía calor y hasta he abierto la puerta de la habitación para que se calentara un poco. Poco antes de las cinco ya se ha tapado el cielo y ahora nos empieza a envolver la niebla. Se prepara el frío de coj**** que va a hacer. Cenamos a las 18:30 en una mesa con 12 estúpidos y prepotentes israelíes en los que no voy a gastar ni una línea en explicar porqué. A las 19:30 nos retiramos porque mañana nos levantaremos a las 4 a.m. Me despierto a las 23:30 pensando que es hora de levantarse. Estamos a 2º C en el cuarto. Paso una mala noche a pesar de que por fin me he tomado ¼ de Edemox antes de meterme en el saco pero Mercè está bien.
 
Miércoles 13, ¡5.416 metros!
Ha nevado durante la noche, está todo bien blanquito. Desayunamos a las 4:30 y salimos un montón de gente con frontales, cual fila de luciérnagas, a las 4:55. Adelantamos como locomotoras al gran grupo. Como he dicho antes, hemos salido de 4.920 metros y en medio de la noche más negra alcanzamos por primera vez los 5.000 metros pisando la nieve más blanca...
 
Se hace de día. El camino sube mucho pero vamos a buen ritmo. Me había levantado - ¡por fin, ya no me lo creía! – con dolor de cabeza y Mercè me dio ½ Edemox  y un Ibuprofeno; anteayer bebí bastante pero ayer no y quizás eso influenció. Ahora esto sube mucho, hay que concentrarse y ni rastro de dolor de cabeza. Por el altímetro, que tanto me ayuda siempre, se me hace más largo. Está todo nubladísimo a estas horas de la mañana, se me hace más largo y hace mucho frío. A las 6:00 mi altímetro marca 5.280 metros y le pregunto a Sanjaya si queda mucho hasta el Thorong La Pass; me dice que estamos a mitad de camino y eso desanima. Por fin, a las 7:10 ¡llegamos!  En dos horas y quince minutos, o sea, en cuarenta y cinco minutos de lo previsto, nos vamos directos a la Tea House  a celebrarlo con un té muy caliente. Hemos llegado de los primeros. Salimos a hacer las fotos de rigor y se me congelan la mano y la cámara tan sólo al preparar tan magno acontecimiento: hago las fotos que puedo pues la batería, debido al frío, dice basta. Tras media hora en tan extraño lugar, recojo unas piedras del suelo como recuerdo y abandonamos el Thorong La Pass a 5.416 metros. Hemos respondido perfectamente a la altura y el frío.
 
La bajada es larga, durísima y toda sobre nieve. No pisamos tierra hasta los 4.200 metros. Hemos bajado 1.200 metros en sólo dos horas. Paramos en un lodge a esa altura completamente sudados y derrotados.; sale tímidamente el sol y nos aligeramos de ropa. Nos quedan unos cuarenta y cinco minutos hasta Muktinath (3.760 m.), capital del nuevo distrito que vamos a recorrer. Frente a nosotros vemos el reino – prohibido antiguamente, ahora restringido – del Mustang. Tras un descanso de veinte minutos, a las 9:50 reemprendemos la marcha, llegando al final de etapa a las 10:30. Nos instalamos en el Hotel Sunshine, algo apartado del centro, es decir, de la calle principal. Lo celebramos con una cerveza y encargamos la comida. Pruebo por primera vez en mi vida el yak y está durísimo, quizás porque los nepalíes serán muchas cosas pero expertos en la cocina...
Después nos pegamos una ducha por primera vez en dos días; aunque muy justita, sabe a gloria; Mercè se va a hacer la siesta y yo pongo esto al día. Una vez recuperados, Sanjay nos lleva a ver el pueblo y el importante monasterio que tiene, tanto budista como hindú. Aquí viene a peregrinar mucha gente de todo el país, también de la India e incluso el rey y el primer ministro del Nepal se dejan caer de vez en cuando en helicóptero. El templo se llama Chumig Gyatsa; el budista es muy antiguo, tiene unos dos mil años y es igual a los tibetanos. La parte hindú está cochina como siempre pero tiene unas fuentes sagradas muy curiosas; hay muchísimas rodeando el templo y tanto Mercè como Sanjay, siguiendo el ritual, se van mojando la cabeza con su agua sagrada. Volvemos al hotel, vamos a un locutorio y llamamos a España: dos llamadas por sólo 300 rupias, es decir, tres euritos. Cuando anochece tenemos una visión preciosa del Dhaulagiri, séptima cima más alta de la Tierra. 
 
Jueves 14, Mustang
Ritual de siempre: 6:30 en pie, 7 desayuno, 7:30 salimos. A partir de hoy podemos decir que empieza la bajada excepto el tramo en que nos acercaremos a ver el Annapurna I. Hace muy buen día y tenemos unas vistas fantásticas: vemos el Mustang a nuestra derecha y el Dolpo en frente. Es igual que el Tíbet, sin árboles, todo son tonos ocres pero con una belleza mística. Ahora se ve muy bien el Dhaulagiri y Sanjay nos señala a lo lejos Kagbeni, la puerta de entrada al Mustang. Nos acercaremos pero sin llegar ya que nuestra ruta girará ya hacia el sur. Tras un fuerte desnivel llegamos al mítico río Kali Gandaki, uno de los principales del Nepal y afluente del Ganges. Baja con muy poco caudal y ahora iremos siguiendo su curso hasta Pokhara, salvo el desvío hacia Ghorepani. A las 9:30 paramos a beber en un grupito de casas donde volvemos a charlar con la amiga canadiense. Llegamos a Jomsom a las 11:45 bastante cansados porque el camino ha sido duro, con muchas piedras y polvo que levantaban los 4 x 4 que circulan por aquí. A ratos hemos andado por el cauce del río, donde Sanjay recoge fósiles con relativa facilidad: nosotros ni uno.
Jomsom es un pueblo de una cierta entidad, con aeropuerto; tardamos quince minutos en atravesarlo hasta llegar a la zona turista, precisamente al lado del aeropuerto. Tomamos el lunch y aprovecho para comprar Marlboro, que es muy barato. Salimos a las 13:15 y a las 15 llegamos al final de etapa, Marpha.  Es un pueblo precioso y el hotel, el mejor de cuantos llevamos desde el inicio del trek. Tiene baño en la habitación, agua caliente que no se acaba, toma eléctrica. Nos podemos lavar un poco de ropa. Esto es genial. Nos vamos a ver el pueblo, famoso en Nepal por sus vegetales y frutas. Sanjay nos lleva a un restaurante sólo para nepalíes donde brindamos por el Thorong con su licor de trigo que, por cierto, no es nada bueno. Comentamos a Sanjay que intentaremos ganar una etapa y estar en Kathmandu el martes porque la agenda allí está apretada y nuestra ahijada Puja es la prioridad. De Jomsom hasta Marpha ha sido una hora y cuarto dura por el fuerte viento que soplaba de cara y es frecuente en la región; mañana se espera lo mismo en el primer tramo así que vamos a descansar. Veremos...
 
Viernes 15, un día negro
Nos levantamos a las 6:20, desayunamos a las 7 y a las 7:30 nos ponemos en marcha; vamos, nada raro. Hoy, como novedad, está nublado pero no hace frío ni viento. Nos toca una etapa larga, primero sin desnivel, siguiendo el curso del Kali Gandaki. Nos paramos a esperar a Jahlak que va algo retrasado. Tarda veinte minutos así que algo no va bien; el chaval come algo y seguimos, son las 10:20. Nos saltamos el sitio previsto para el lunch para caminar menos por la tarde, por lo que caminaremos 45’ más. Comemos en Kalopani, donde llegamos a las 12:15 y eso quiere decir que hemos hecho una tirada de 4h 45’. Jahlak llega tocado. Después de comer en una hora seguimos pero Sanjay le coge a Jahlak gran parte de su carga habitual; se niegan a que llevemos algo más que nuestras mochilas. En teoría nos quedan dos horas más hasta el final de etapa y ahora es todo una fuerte bajada: en 7 km. hemos de bajar  de 2.500 m. a los 2.010 de Ghasa. En un trozo con una gran pendiente con el típico atajo en zig-zag,  veo claramente como Mercè no se fija en una piedra del camino, tropieza y ¡zas!, se la piña. Se duele bastante y los tres nos quedamos muy preocupados, especialmente yo que sé que no es nada quejica. Se sienta en el suelo, dice que se ha torcido el tobillo izquierdo y que se marea; se le va la cabeza del dolor. ¡Flipo! Está a punto de desmayarse, veo que no me reconoce y empieza a hacer una especie de estertores. La cojo de la mano y le digo que respire hondo y despacio. Poco a poco se recupera. Tiene una herida en la palma de la mano derecha y la espinilla derecha hinchada de un golpe en una piedra. Dice que no se ha roto el tobillo pero que le duele mucho; se incorpora para seguir pero se vuelve a marear del dolor y la hacemos sentar de nuevo. Después de unos minutos reemprendemos la marcha muy lentamente; le dejo los bastones. Entre Mercè y Jahlak estamos hechos un cromo. Caminando con cuidado, llegamos a destino en 1h 45’. Nos instalamos en el Inner Gold y Mercè pasa visita a la señora de la casa, que no se encuentra bien: parece varicela pues le explican que la tienen muchos niños del pueblo. Cenamos y nos vamos a dormir a 14º C en la habitación, un lujo.
 
Sábado 16, relax y aguas termales
Salimos a caminar a las 7:45, el pie de Mercè va bien. Ayer se lo curó, le trajeron un cubo de agua caliente y se toma antinflamatorios. Caminamos a toda leche y en 4 horas nos presentamos en Tatopani. Aquí tenemos un clima casi tropical y nos sirven el lunch en el jardín con ¡ENSALADA! Ya casi no la recordábamos y nos parece estupenda para romper con nuestra monótona – que no mala – alimentación de trekers. Nos damos el lujazo de bebernos dos cervezas y un whisky nepalí, toma ya. El siguiente lujo es la ducha y el tercero la siesta que nos cascamos para relajarnos. Son las 14:00, no hay prisa y al despertar iremos a unas aguas termales que hay en el río para curar mejor el pie de Mercè, que aún está hinchado. Las aguas termales valen sólo 50 rupias; el agua está muy caliente y los baños son muy graciosos. Descansamos durante la tarde y nos vamos a dormir pronto.
 
Domingo 17, acercándonos al Annapurna I
En marcha a las 7:30; nuestro punto de salida está a 1.190 metros y hace mucho calor. Cruzamos el enésimo puente, que es muy largo y está muy alto y después, cuando ya había bajado la guardia y no me lo esperaba, pasamos por otro de madera muy viejo y peligroso. Empezamos a subir sin tregua con mucho calor y sudamos como nunca; paramos a comer a las 11 horas, tras tres horas y media de subir y subir, reemprendiendo la marcha a las 12:30. El camino sigue subiendo mucho y dejamos las camisetas empapadas; después se nubla y si te paras, hace frío. Por fin vemos los rododendros en flor porque caminamos por dentro del bosque: era una de mis fijaciones de este viaje y hago unas fotos que no salen nada bien aunque da igual, estas cosas quedan en la memoria para siempre... Por fin llegamos a Ghorepani, reventados, a las 15:20; hemos caminado seis horas y veinte minutos, subiendo hasta los 2.860 metros, o sea que nos hemos metido entre pecho y espalda un brutal desnivel de 1.670 metros, que es más de lo que solemos hacer en casa para subir a un tres mil; si tenemos en cuenta que ya llevamos una cierta carga de días caminando y a una cierta altura... ¡somos unos campeones, digámoslo sin rubor! Nos regalamos con una ducha bien caliente y luego, mientras cenamos bien prontito - a las 18:15 - cae una tormenta de granizo que deja el suelo absolutamente blanco, como si hubiera nevado. Nos vamos a dormir una hora después, que mañana nos levantaremos a las 5 para subir a Poon Hill – 3.193 m. – a ver por fin el Annapurna I (8.091 m.) si el tiempo lo permite... de momento está tronando y el cielo está absolutamente tapado. 
 
Lunes 18, por fin el Annapurna y llegada a meta: Pokhara
Nos levantamos a las 4:40 y a tan magnífica hora sólo nos entra un té; salimos hacia Poon Hill a las 5 y nada más salir del pueblo subimos en fila india. Llegamos en cuarenta y cinco minutos a la cima, donde calculo que habrá unas cien personas esperando la salida del sol en los Annapurnas; está bastante nublado pero los llegamos a ver por unos momentos, especialmente el mítico Annapurna I, no así el Dhaulagiri que siempre permanece tapado. Después de las fotos de rigor volvemos al lodge, donde desayunamos a las 6:45. Como suele suceder en este tipo de aventuras, mitificas el objetivo a conseguir y cuando lo has conseguido ya no lo ves tan difícil o inaccesible. El Annapurna, sí, pero no deja de ser una montaña y una etapa más en nuestro viaje. Aún quedan muchas cosas por hacer. A las 7:30 dejamos Ghorepani (2.860 m.) y al poco, llueve y hace mucho calor, clima tropical. Es una bajada infernal de escalones por el bosque hasta Tikhedunda (1.500 m.), a donde llegamos a las 11. Tomamos nuestro lunch y en una hora justa nos ponemos en marcha de nuevo. ¡Qué gracia, vuelve a llover! Después de todo el trek sin lluvia, ésta se presenta justo el último día. A las 14:20 llegamos a Nayapool  (1.070 m.) con sol, un calor asfixiante y muy derrotados. Compro Coca-colas para todos y acto seguido cogemos un pequeño taxi que tras subir de nuevo hasta 1.500 metros, nos deposita en Pokhara a 870 en una hora y media de trayecto. Entramos en el Yeti Hotel a las 16:00, nos pegamos una buena ducha, nos relajamos y una hora y media después nos vamos hacia el lago Pewa. Aquí, aconsejados por Sanjaya, hacemos la gran compra de abalorios tibetanos pues dice que son más baratos que en Kathmandu. Vamos a la tienda de un tibetano y nos dejamos 70 euros, que no está nada mal. Mercè le compra unas chanclas nuevas a Jahlak, que se ha olvidado las suyas en Ghorepani.
Por la noche Sanjaya nos lleva a un restaurante en el que veremos danzas tradicionales nepalíes y nos quiere invitar pero no nos dejamos. A las 21 nos vamos a dormir, mañana volvemos en bus a la capital. El trek ha terminado.
 
Martes 19, volvemos a Kathmandu
Nos levantamos a las 6 con la ilusión de ver y fotografiar la imagen típica de todo el macizo de los Annapurnas. Va a ser que no porque como siempre, hace sol y buen tiempo en la llanura y las montañas están nubladas. Desayunamos a las 6:30 y a las 7 viene a recogernos un taxi que nos llevará a la parada de autobuses, el nuestro sale a las 7:30. Desde la parada hago las últimas fotos en las que se atisba el Machapuchare en la distancia, tras unos niños muy graciosos que están practicando karate o algo así en medio de una explanada. A las 9 el autobús hace la primera parada. Veo la carretera tal como la recuerdo hace 18 años. Mercè se empieza a encontrar mal: estaba medio constipada, con dolor de cuello, y dice que se le va a la oreja. Le duele mucho y alguna ventanilla abierta del autobús no colabora precisamente a curársela.  A las 11:30 paramos de nuevo al lunch. Seguimos. Llueve. Vemos varios accidentes por el camino, Mercè ha contado hasta seis. Por fin, con sol, llegamos sanos y salvos a Kathmandu a las 14:30, tras 7 horas de viaje con paradas. Mercè se encuentra fatal; le pongo gotas en la oreja y se toma de todo. Llegamos andando al Utse Hotel – el de nuestra llegada – en cinco minutos. Despedimos a Jahlak con una propina de 1.000 rupias y les damos tanto a él como a Sanjay mi viejo y querido anorak de plumas (más de veinte años juntos nos contemplan pero seguía en muy buen estado), dos pares de calcetines, una camiseta y nuestras botas. Nos tomamos unos refrescos y Mercè se va a estirar un rato. Estoy empezando a ver que esto se acaba y me entristezco. Son las 18:00 y Mercè sigue hecha polvo; ahora lo importante es que se recupere bien para el sprint final. Hasta le he visto algo de sangre seca en su oreja, algo ha pasado con su tímpano. Nada como ir de compras para recuperar a una mujer. A las 19 salimos a recorrer Thamel y compramos los últimos recuerdos.
 
Miércoles 20, turisteando
Nos levantamos pronto, a las 6:30, por falta de sueño; no desayunamos hasta las 8:30 porque hemos quedado con Sanjay a las 9 para ir a Bhaktapur en taxi con un primo suyo. Después continuamos visitando Patan, Durbar Square – en mi otra visita era gratis, ahora cobran a los turistas para mantener los palacios – y el museo de los reyes del Nepal. Es más agotador este día que cualquiera de los del trek. Sanjay nos invita a comer en un restaurante nepalí digno de hacerle fotos pero no me atrevo para no molestar a la gente. Llegamos al hotel a las 16:30, donde por fin  conocemos a Norsang, el hermano de Sanjay y el alma de la compañía de guías familiar, ya que ellos dos y su padre son los propietarios. Parece que es Norsang el que mueve el cotarro y nos invita formalmente a comer en su casa mañana; quedamos para ver después a Puja sobre las 16 horas. Por la tarde paseamos por la ciudad por nuestra cuenta y vamos al mítico Rum & Doodle a tomar una cerveza. Es el lugar al que van a celebrar los ocho miles los alpinistas y nos gusta mucho: está decorado con todo de manos que llenan las paredes del local y en las que están escritas dedicatorias de todos los grandes alpinistas del mundo.
 
Jueves 21, al fin, Puja
Hoy es el gran día, vamos a conocer a nuestra ahijada. Desayunamos a las 9 y una hora después Sanjay nos acompaña a una agencia de Jet Airways a confirmar nuestro vuelo a Delhi. Después nos vamos a su casa, que han construido los tres hermanos (hay uno más joven que no es guía, estudia para ser maestro y lleva los temas administrativos de su pequeña agencia) con sus propias manos. Está en las afueras de Kathmandu, en una zona muy tranquila donde nos cuentan que se instalan muchos de los extranjeros que viven en la capital para escapar del bullicio del centro. Han cocinado para nosotros y nos han comprado cervezas, nos cuidan. Comemos arroz, verduras y pollo, para ellos una comida excepcional. Nos hacemos fotos juntos, le entregamos a Norsang la camiseta del Barça que nos dio Helena para él y yo le regalo una mía a Sanjay. A las 15:00 volvemos al hotel y esperamos al coordinador de Nepal Children’s Organization, un tipo extremadamente amable y simpático que llega a las 16:00 en moto. Lo seguimos en taxi  y llegamos a un antiguo palacio que la reina donó a la asociación. Ahí viven creo recordar unos 200 niños. Vamos a la oficina del director y llega Puja, a la que permiten que nos enseñe toda la escuela. Vamos hablando con ella pero estamos todos muy cortados. Después nos sentamos un ratito y le damos sus regalos. Le encantan; nos intercambiamos nuestros mails un poco a escondidas pues no les gusta que haya contacto entre niños y padrinos si no es a través de la asociación y nos despedimos con cierta tristeza. Puja nos pregunta si mañana volveremos y casi se me saltan las lágrimas; le digo que mañana volvemos a España.
Volvemos a pie al hotel y el resto de la tarde lo dedicamos a relax total y pasear por Thamel. El oído de Mercè sigue molestándole. Nos tomamos nuestra última cena en Nepal a lo grande por 1.750 rupias. Lo tenemos todo hecho. Paseamos tranquilamente de vuelta al hotel y a las 21 nos retiramos a nuestros aposentos.
 
Viernes 22, el regreso
Nos despedimos de la dueña del Utse Hotel, dándole las gracias por habernos tratado tan amablemente durante estos intensos días, tanto antes como después del trek. Llega Sanjay, al que le damos 100 euros muy bien ganados de propina y nos ayuda a cargar los trastos en el taxi; él ya no vendrá al aeropuerto, no es necesario. Nos pone unas katas ocres en el cuello y nos despedimos con emoción. Espero que nos volvamos a ver. Ya en el aeropuerto y tras pasar el control en que nos registran hasta tres veces, se quedan en Nepal unas tijeras de Mercè y mi querida navaja suiza, que me ha acompañado durante tanto tiempo... mala suerte, se nos olvidó facturarlas con el equipaje. A las 15:45 dejamos Kathmandu y llegamos plácidamente a Delhi a las 17:30, 17:15 hora local. Estaremos tirados aquí en el aeropuerto hasta la madrugada, cuando salga nuestro próximo avión hacia Estambul a las 4:45. Tenía miedo que debido al vuelo el oído estropeado le diera molestias a Mercè pero ella sigue aguantando. Al llegar a España descubrió que tuvo una perforación del tímpano. No sé qué hubiera pasado si fuera el mío...
 
Sábado 23, la llegada
El día que sobra en el viaje. Sale nuestro avión con puntualidad y llegamos a Estambul a las 9:10; pasamos la mañana en el aeropuerto y a las 14:00, en otro avión de la Turkish Airlines volamos a Barcelona. Llegamos al aeropuerto del Prat a las 16:35 y ya nos están esperando. Hemos vuelto al “primer mundo”. 
 
PD: dejo aquí el contacto de nuestra agencia por si a alguien le es de utilidad. No conozco otra más barata ni con trato más familiar. Se la recomendé a una gente que fue después y a la vuelta me escribieron para darme las gracias. Es tan familiar que actualmente Norsang está estudiando diseño de páginas web para poder gestionarla por el mismo. De momento está en construcción pero tiene otra donde algo podéis ver. El mail sí es operativo.
High Camp Trekking Pvt. Ltd (A Trekking/hiking/mountaineering company is running by many years experience professional guides) 
Company Reg. No: 74423//067/068, License No: 1191(067) and Pan: 304329296
Location: Chapali Bhadhrakali -8, Bangal, Kathmandu
Phone: +977-01-6216248
Mobile: +977-9841876395
Website: www.trekkingnepal.net and www.highcamptrekking.com (under construction)
Facebook: www.facebook.com/highcamptrekking 
 
PD2: mientras aprendo a insertar imágenes en tan extenso relato, deciros que tengo 2 galerías en que podéis verlas todas.
 
 
 
 



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